Nació a instancias de un grupo de vecinos amantes del mar, que estaban asombrados por la falta de una institución dedicada a difundir los deportes náuticos en una  ciudad que había surgido en torno a las actividades marítimas. Por ello decidieron realizar una convocatoria al vecindario en general para sentar las bases de una institución que tuviese por finalidad la práctica deportiva acuática.

El  6 de febrero de 1934 se reunieron  en el local de la Escuela Industrial y nombraron a  una Comisión Directiva definitiva: Presidente Nucin Tarich, Vicepresidente Fortunato Alimonda, Secretario Calixto Barbieri (h), Prosecretario Carlos Fuchs, Tesorero Clemente Nieto, protesorero Nazareno Trillini, vocales Leonardo Turi, Atilano Díaz y Francisco Balbín.

El club se propuso como objeto principal fomentar y practicar toda clase de deportes náuticos de aficionados, propulsar la cultura física  acorde a las actividades náuticas y fomentar la preparación del deportista amateur, sobre todo de niños y jóvenes.

Ingeniero Alberto Flores.

Las reuniones comenzaron con un ritmo pausado. La poca participación, seguramente por falta de tiempo de los integrantes de la comisión para asistir a las asambleas, incluso del mismo presidente, hicieron pensar en una estrategia para que no decayera la iniciativa. Entonces  conformaron una subcomisión encargada de la búsqueda de socios, sobre todo de aquellos que ostentaban un prestigio dentro de la sociedad local: el Dr. Juan Carlos Aguirre, el Dr. Antonio Liberatore y José Diez Terreros, quienes poseían contacto  principalmente con autoridades portuarias tanto de la Armada como de Bahía Blanca. El cometido tuvo éxito, ya que éstos fueron nombrados para que en representación del Club se entrevistaran con Eduardo Andró, jefe técnico de la compañía Rosario Puerto Belgrano y con el ingeniero Alberto Flores, inspector general de los puertos de Bahía Blanca, para solicitar la donación de una porción de terreno en la zona de Arroyo Pareja para el desarrollo de las actividades náuticas requeridas. Cometido que tuvo sus frutos positivos.

También se preparó una conferencia  a cargo del Dr. Juan Bautista Losa, prestigioso deportista náutico e integrante del Club Náutico de Bahía Blanca. Losa,  luego de visitar los terrenos cedidos por la empresa del Puerto Comercial, en Arroyo Pareja, disertó, en la Biblioteca Alberdi, sobre los beneficios del deporte náutico, ante un numeroso público interesado, logrando así afirmar la necesidad que tenía la ciudad de una entidad de estas características. En la prensa local de la época se destaca la gran participación que tuvo la misma.

Ya en octubre de 1934, lograda la donación de las tierras, se comenzó con la demarcación de los 350 m2 cedidos en un principio.

Croquis de ubicación del predio original del Club Náutico Punta Alta en Arroyo Pareja.

Se elige nueva comisión directiva, nombrándose Presidente  (“Comodoro”)  al Dr. Juan Carlos Aguirre. El local de reuniones era  la sede de la Sociedad de Fomento Punta Alta, rutina que se extendió hasta la década de 1960.

Para enero de 1935 el Club recibió de la Base Naval una valiosa donación: el edificio de madera que ocupó el ex Hotel Colón, ubicado en la zona naval y varias embarcaciones que fueron destinadas para el uso de los socios. Una de ellas se restauró,  convirtiendo la en un cutter (embarcación con aparejo de dos velas en proa).  De inmediato se comenzó a trabajar en el armado de la casilla de madera, futura sede social de la institución. Para tal fin se necesitaron fondos, obtenidos a través de bonos contribución y veladas cinematográficas.

Dr. Juan Carlos Aguirre.

Inesperadamente en  febrero de 1935, la Aduana de Bahía Blanca ordenó la suspensión de las obras que se venían realizando por no haberse cumplido los pasos formales ante dicho ente. Estas decisión llevó a una serie de trámites, concluidos en noviembre con la aprobación de la cesión por parte del Ministerio de Obras Públicas por decreto 69705 del 28 de octubre de 1935. Por la ayuda brindada para solucionar aquel inconveniente, se nombraron socios honorarios a los ingenieros Francisco Sisqué (administrador del FRPB) y a Alberto Flores.

Pero mientras se esperaba la confirmación oficial, no se paró de trabajar. Gracias al aporte de la Base Naval se forestó la zona con tamariscos, a modo de cerco, y pinos; con durmientes del ferrocarril  se construyeron una rambla y el puente de acceso al canal; se pintaron las instalaciones con colores celeste horizonte en el interior, gris plomo en exterior y óxido rojo en el techo.

Inauguración sede social en Arroyo Pareja

El 16 de febrero de 1936 se fijó la fecha de la inauguración de la sede social en Arroyo Pareja. Para tal fin la comisión directiva gestionó el arreglo del camino de acceso colocando letreros indicadores que permitieran al público llegar al lugar y  tramitó con la empresa de ómnibus Farroni Hnos. para que ese día cambiaran el recorrido habitual hacia Arroyo Pareja y pasara frente al portón de entrada del Club. Ante gran cantidad de público, el evento comenzó con la lectura del acta por parte del secretario de la institución, Sr. Farberoff, que daba inicio a las actividades del club. Luego se escucharon  unas palabras del Presidente Dr. Juan Carlos Aguirre que daba cuenta de la labor desarrollada hasta ese momento y los objetivos que se planteaban deahí en más.  Por último se invitó a los asistentes a gozar de un paseo por las embarcaciones de los señores Bidini y Crocco, por las tranquilas aguas del arroyo. Fue así como con este acto entraba la institución oficialmente en el cumplimiento de las actividades que determinaron su fundación.

Excursión a Cuatreros organizada por el Club Náutico Punta Alta,”El Regional”, 19 de abril 1936, pág. 3.

La primera actividad que reportó gran fascinación en el público fue una excursión marítima a Cuatreros a principios de abril de 1936. Destinada a los socios y sus familiares, la convocatoria fue sorprendente. En la mañana del 5 de abril se agolpó un gentío en el muelle de Arroyo Pareja. El remolcador República, aportado por la Base Naval,  partió a las 8.30 hs. A bordo reinaba la alegría, las parejas bailaban al son de la música ejecutada por una orquesta, mientras que en la proa, grandes y chicos jugaban a la cuerda. Al mediodía llegaron al muelle de Cuatreros, donde fueron recibidos por integrantes de la Compañía Sansinena de Carnes Congeladas, que prestó sus instalaciones y aportó el transporte hasta el lugar de esparcimiento. La jornada terminó a las 19.30 ya con la vuelta y el desembarco en el muelle de Arroyo Pareja, quedando los participantes más que satisfechos con el día vivido. Tan grata fue la jornada que en un resumen anual realizado por la Revista Punta Alta fue elegida como uno de los acontecimientos más relevantes del año 1936.

Revista Punta Alta, revista quincenal ilustrada Nº 46, 18 de abril 1936.

Mientras tanto, las obras continuaron. Se dotó a las instalaciones de agua corriente, vestuarios, tinglado para el resguardo de las embarcaciones. En una franja de terreno cedida por la empresa del puerto comercial se instalaron duchas y bancos con toldos en la playa, una red para las aguas vivas y glorietas para el camping a usar por los asociados, cancha de bochas y amarraderos para las embarcaciones. Desde un primer momento las instalaciones contaron con un empleado con funciones de cuidador, que residía en las instalaciones y se encargaba también de su mantenimiento.

De las embarcaciones.

Una de las preocupaciones fundamentales del club fue la adquisición de embarcaciones. Muchas fueron donadas por la Base Naval, otras compradas y  otras mandadas a construir; pero todos los años era tema de preocupación ya que el número disponible era escaso para la cantidad de socios. Es por eso que continuamente se emitían bonos contribuciones para recaudar fondos y destinarlo para tal fin.

Muelle del Club Náutico Punta Alta, el Arroyo Pareja se destaca en el fondo y, a la derecha, se recorta la silueta del puerto Comercial, con su hilera de galpones, sus grúas y medios de elevación de granos, circa 1940. Foto de Víctor Hugo Ribas.

No sólo las embarcaciones apostadas en el muelle del club eran de su propiedad sino también de los socios, donde cada bote tenía su ubicación asignada. En cuanto al uso de los botes existían normas de uso que debía cumplirse para cada uno de ellos:

“Bote A1: para el uso de los socios, que quieran practicar remo en traje de baño; también puede ser solicitado para pescar por varios socios (capacidad máxima seis personas) (no mujeres)

Bote A2: para el uso de los socios que quieran practicar remo en traje de baño, o con pantalón corto, debiendo usarse pantalón largo cuando se lleven señoras o señoritas, también puede ser solicitado para pescar. Capacidad max. cinco personas.

Bote C1: para socios y familiares, debe usarse pantalón largo blanco, calzado de suela blanda y camisa. Capacidad máxima cinco personas.

Bote D1 y D2: para socios, pantalón largo o corto, en ningún caso traje de baño. Capacidad máxima de 3 personas.

Bote del cuidador: es para  servicio del cuidado (…)

Embarcaciones P: estas son las de propiedad particular de los socios (…)”[1]

Embarcaciones del Club Náutico Punta Alta sobre Arroyo Pareja, circa 1940.

Para el año 1946 se decidió cambiar la identificación de los botes por nombres de peces y aves, es así como al Bote A1 se lo bautizó con el nombre Gaviota, existiendo también los botes Lisa, Corvina, Trucha, Merluza, Marejada, Cazón, Mero, Delfín, Tiburón y Congrio entre otros más, a lo largo de toda la historia del Club.

El Club Náutico contaba con un lema “El Club es de los socios y para los socios, el derecho del socio termina donde principia el de los demás”. En las asambleas se trataban continuamente los temas relacionados con el estricto cumplimiento del reglamento, que comprensiblemente se iba aggiornando según la época.  Había un reglamento para el uso del salón, uso de embarcaciones e incluso la vestimenta que se debía usar. En marzo de 1940 en el artículo 52 se detallaba el uniforme oficial del Club que debían llevar al momento de utilizar una embarcación: “a) Pantalón blanco largo, camisa blanca de sport, saco azul marino, gorra  almirante con la insignia del Club, zapatos blanco blando y corbata con colores del club

  1. b) Regata: El que determinará el Reglamento interno;

Art 53. Es obligatorio para todo socio mientras esté en los botes, el uso de uniforme de paseo o el de regata”[2].

La persona encargada de hacer cumplir ese reglamento era la figura del Capitán, ayudado por el  Sub capitán, que formaban parte de la comisión directiva y cumplían funciones fundamentales para el club, estipuladas en el estatuto como ser:

  • Representar al Club en sus relaciones con sociedades de la misma índole en lo referente a regatas
  • Cuidar el orden interno, conservación del material y demás efectos del club
  • Jefe de remos y encargado de la formación de la tripulación que remen en nombre del club
  • Dar clases teóricas prácticas sobre el manejo de embarcaciones
  • Controlar estado del material, observando, dar cuenta de averías y proponiendo reformas y construcciones o tasaciones necesarias para el buen desempeño de la institución
  • Controlar y otorgar permisos especiales para uso de embarcaciones y baños.
  • Superintendencia directa sobre los empleados del club como del material y local social.

El primer capitán que se encuentra mencionado en los libros de actas de la institución en noviembre de 1935, es Vicente Tonella. Lo  sucedió Segundo Gavioli, Fortunato Alimoda, Blas Pierrera, Pedro Goy, Luis Córdoba, Enrique Coll, Juan Gagliardi, Fernando Velazco, Humberto Ausilli, Venancio Falaschi, Florencio Merino, Gerardo Pichel, Adolfo Lecco, entre otros.

El escudo y los colores del club

En la Asamblea Extraordinaria del 10 de marzo de 1940 se trató el cambio de estatuto. En su artículo 31 disponía “los colores del Club serán: azul y blanco, y su gallardete tendrá un círculo blanco dividido en cuatro zonas por medio de una franja roja de un centímetro de ancho,  en cada una de las zonas llevará una letra (CNPA) que serán las primeras que componen el nombre del Club – estas letras serán de color negro” [3].

Primer escudo del Club Náutico Punta Alta, década de 1940.

De socios

En la historia del Club la clasificación de los socios variaba según las épocas, en los inicios se dividían en:

Honorarios: quedó establecido que tanto los Jefes de la Base Naval como el Intendente Municipal fueran nombrados como tal, como aquellos que por su influencia y colaboración aportaran a la institución, tal fue el caso de los ingenieros Sisqué y Alberto Flores.

Socias: debían acreditar vínculo familiar con los socios. Entre los derechos y deberes que tenían podemos mencionar:  uso de la instalaciones y embarcaciones acompañadas por socios hombres, pagar uso de ropero u otros, mantener el decoro y orden, prohibido usar solas embarcaciones, asistir a las asambleas sin voz ni voto, perdían el carácter de tales por renuncia o al fallecer el socios familiar.

Instalaciones del Club Náutico Punta Alta en Arroyo Pareja, 1943.

Vitalicios: los que tuvieran determinada antigüedad como socios, determinada por los estatutos

Activos: los que tenían voz y voto en las asambleas.

Transeúntes: aquellos que estuvieran de tránsito por la localidad por más de 3 meses, no tenían ni voz ni voto.

Cadetes: que eran de los 14 a 20 años, no tenían ni voz ni voto.

Pero pasados los años 50 fueron cambiaron las denominaciones principalmente con las socias ya que fueron incluidas dentro de socios activos sin distinción de sexo, con derechos de voz y voto en las asambleas, mientras que los cadetes se redujo la edad  de los 11 a los 18 años.

Traslado de sede social a Villa del Mar

Para abril de 1947 la nacionalización de los activos de empresas de origen francés, ya se había hecho realidad, el Puerto de Arroyo Pareja quedó en manos del Estado que a su vez lo traspasó al Ministerio de Marina, que inició un proceso de desalojo de los ocupantes de las tierras tanto del puerto comercial como de los alrededores. Si bien se realizaron tratativas con ayuda de la Liga Naval Argentina, la resolución fue definitiva. Bbajo oficio nº 954 del expediente 6084/47 el Ministerio de Marina informaba que debían estar listos para el desalojo al momento que les fuera solicitado.

Ante esta situación se presentó una gran oportunidad para continuar con el club. Gabriel Ganuzza Lisarraga, propietario de las tierras del floreciente balneario Villa del Mar, ofreció una fracción de terrenos frente a la costa en carácter de concesión gratuito por el término de 10 años, prorrogable por diez años más y con opción de compra a $ 10 el m2. Sin dudarlo aceptaron su propuesta. Como el desalojo debía ser de inmediato, para diciembre de 1947, ya habían trasladado lo necesario y la infraestructura que no se iba a utilizar se terminó rematando.

El nuevo inicio en Villa del Mar  llevó a que por varios años se trabajara en pos de la recolección de los fondos necesario para la construcción de la nueva sede a través de bonos contribución y la donación tanto de material como de dinero por parte de los asociados e instituciones de la ciudad de Punta Alta. En ese mismo momento estaba en construcción la sede del Club Tiro Federal quien aportó gran cantidad de materiales de construcción. Las instalaciones ya no serían de madera, sino de ladrillos, más estables. Las obras incluyeron, casa para el cuidador, vestuarios, baños, salón para reuniones sociales, duchas y galpón para los botes. Recién en el año 1952 bajo la presidencia del Dr. Enrique Bianco, la obra fue inaugurada oficialmente. Los actos se llevaron a cabo el día 6 de diciembre con un gran baile en el salón, amenizado por la orquesta típica Sureña, y el domingo 7 de diciembre con un asado a la criolla.

En el lapso de tiempo que llevó construir la sede también se procuró la forestación del lugar,  el relleno de la parte baja del terreno,  el pedido de ayuda a la Base Naval para la realización de un dragado, que permita formar un pequeño canal que llegara a las inmediaciones del club y así poder acceder de mejor forma las embarcaciones al mar. También se adquirieron más lotes a un precio muy conveniente ofrecidos por el Sr. Ganuzza Lisarraga, 5 lotes a $ 10 mil, con una entrega de $ 500 y el resto pagadero en mensualidad durante 9 años y medio.  Y años más tarde otra porción en la misma manzana. En vista de la generosidad de Ganuzza, se lo nombró socio honorario de la institución en agosto de 1952.

Sin duda hay que destacar la ayuda brindada por la Base Naval que colaboró permanentemente aportando subsidios como material: maderas, durmientes, chalecos salvavidas, rieles y zorras del ferrocarril, todos elementos para la construcción del muelle, préstamo de diversas embarcaciones como así también la donación de algunas de ellas.

Colonia de vacaciones de la Escuela Humberto I en las nuevas instalaciones del Club Náutico Punta Alta en Villa del Mar, “El Regional”, 17 de enero de 1949.

Si bien a la sede le faltaban algunas comodidades se encontraba en condiciones de cubrir las necesidades de esparcimiento para sus asociados. Durante las temporadas, que iban de diciembre a abril, se realizaban bailes familiares amenizados con orquesta, concursos de pesca, excursiones marítimas, regatas, clases de vela y navegación. El salón contaba con un buffet, que durante los primeros de la década de 1950 estuvo a cargo de José Alberto Scarfi,  y en ocasiones era cedido a otras instituciones, como Colegio Nacional o la Escuela nº 15 de Villa del Mar para organizar festejos. En el diario El Regional se destaca una nota en la que niños de la colonia de vacaciones de la Escuela Humberto Iº, visitaron las instalaciones del club, atendidos por el cuidador Don Francisco Scaringhi, haciendo uso de los botes y balsas para un excursión[4].

Dado la creciente participación de sus asociados a la práctica de la pesca deportiva y por pedido de la sub comisión de pesca, se concretó la afiliación, en 1955, a la Federación Argentina de Pesca. Esto  permitiría competir en concursos que organizara dicha federación en nuestra zona. Entre los que participación en competencias de pesca pude destacarse  la figura de Esteban Barone, que formó parte de la subcomisión y representó al club en varios concursos.

La Smullicata

Era la comida tradicional que adoptó el Club para la apertura y cierre de las temporadas. Se convirtió en una tradición esperada y disfrutada por todos los asociados. La apertura de la temporada, que se iniciaba con la bendición y bautismo de las nuevas embarcaciones, ofrendas florales arrojadas al mar, concurso de pesca y finalmente el tan esperado almuerzo, al que asistían alrededor de 300 personas. La figura del señor Vicente Oppedisano tuvo mucho que ver con ésta. Este italiano, obrero de la Base Naval en el taller de velería, era aficionado de la pesca y poseía su lancha, llamada Felisa, en la zona de Villa del Mar. Fue a raíz de esa circunstancia  que tomó contacto con el Club, participando de sus actividades, principalmente en los concursos de pesca, y también colaborando en la institución. Un bono obsequio emitido por el Club Náutico, le permitió a él y su familia poder disfrutar y ser propietario  de una casa en Villa del Mar,  frente a las instalaciones del Club Náutico, que fuera donada, como premio principal, por el Dr Enrique Bianco.

Vicente era el encargado de la smullicata. Él  aportaba el pescado fresco que luego era preparado en las instalaciones del club por varias personas. El manjar consistía en pescado (de varias especies: corvina, pescadilla, lisa, gatuzo, etc) bien picado a cuchillo con salsa de tomate a lo que luego se le agregaban los fideos tipo mostacholes. Fue  por mucho tiempo el menú tradicional del Club. Vicente Oppedisano murió en 1963, a los 46 años, y el club lo homenajeó con una placa en su tumba,por su aporte moral y material a la institución,.

Yatching

A partir de la década de 1960 se dio gran impulso a la navegación a vela. La subcomisión de vela y remo, más tarde llamada yatching, se creó en 1963 y en 1974 la Escuela de Timoneles. Los años de permanencia de esta actividad en el club fue acompañada por la valiosísima colaboración que brindó la Base Naval en la donación de varias embarcaciones. Don Roberto fue una de las primeras utilizadas en la Escuela de Timoneles, y su nombre se impuso en homenaje a Roberto Patrignani, que actuó como presidente del club entre 1954 a 1961. También se recibió una ballenera (Bitácora), dos clases de pampero (Cubiche y Mosquetón), un grumete (Botalón) y un optimist (Chupete), que le dieron un entusiasta impulso a la escuela que contó con la participación de gran número de aficionados.

Regata organizada por el Club Náutico Punta Alta, 1974.

Ya encaminados en la enseñanza de la navegación a vela, en 1974 el Club Náutico organizó la  Primer Regata de barcos a vela clase grumetes. Para 1979 llevaba organizada la 5º copa Challenger de las tradicionales en las aguas de Puerto Belgrano y Villa del Mar, en las que participaban el Yacht Club Puerto Belgrano, el Club Náutico Bahía Blanca, el Club Náutico y de Pesca de Baterías y el Club Náutico y de pesca de Puerto Galván. La copa quedó para el Club Náutico Punta Alta de la mano de Pedro Borghero como timonel, Alberto Kundt y María Pía Borghero como tripulantes. La copa hoy en día se encuentra en el Yatch Club de Carloforte, Italia y detenta el nombre trofeo San Pietro; fue donada por Pedro Borghero, oriundo de esa localidad,en el año 2004, como una especie de reconocimiento al club donde se inició en la náutica.

Pileta

Otro de los objetivos que se plantearon los integrantes de la comisión del club, fue dotar a las instalaciones de una pileta para esparcimiento de sus asociados. La idea surgió por el año 1966, bajo la presidencia de Otto Hirsch. Se realizaron los primeros trabajos con la perforación de pozo para servir con su caudal el abastecimiento de la futura pileta. Pero recién en el año 1974 fue cuando se concretó efectivamente. Con una subvención de 3 millones y medio de pesos aportados por la Base Naval, se encomendó la construcción a la empresa Merino e Hijos. Se trabajó intensamente en ella, con las medidas reglamentarias para la práctica de natación. En enero de 1974 fue inaugurada. La ceremonia fue presidida por el padre Fahn con la bendición  de la pileta y el estreno estuvo a cargo de jovencitos de Bahía Blanca, que organizaron una competencia olímpica.

Sin duda alguna el esfuerzo del Club Náutico Punta Alta se ve reflejado en el constante quehacer de sus asociados, en el plasmado de cada una de las ideas a través de la colaboración y aporte de la comunidad misma, entendiendo a la Institución como un lugar de esparcimiento, recreación, disfrute de la naturaleza, de los deportes náuticos y sobre todo de reunión familiar.

Por Prof. Romina Amarfil.

Fuentes:

  • Libros de Actas del Club Náutico Punta Alta, 1934-1966
  • Periódico Sucesos 6 diciembre 1952
  • Periódico La Nueva Comuna 8 enero 1935
  • Periódico El Regional 1934-1949
  • Periódico la Nueva Provincia 1974-1979
  • Revista Reporte nº 6 octubre 1973, nº 9 enero 1974 y nº10 febrero 1974.
  • Punta Alta revista quincenal ilustrada nº 46 abril 18 de 1936.
  • Entrevista a Oppedisano de Ramírez
  • Entrevista Pedro Borghero

Notas:

[1] Acta Nº 126,  4-5-1939, Libro de Actas Nº 1 sin personaría jurídica 1934-1940, pág. 247.

[2] Acta Nº 1, 10 de marzo de 1940, en Libro de Asambleas marzo 1940 junio 1945, pág. 16.

[3] Acta Nº 1, 10 de marzo de 1940, en Libro de Asambleas marzo 1940- junio 1945, pág. 6.

[4] El Regional, 17 de enero de 1949, p. 4.

Club Náutico Punta Alta

Un pensamiento en “Club Náutico Punta Alta

  • mayo 3, 2019 a las 1:32 pm
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    Excelente informe, refleja el esfuerzo y el compromiso de los habitantes. Gracias a personas así las ciudades crecen.

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