El 22 de mayo de este año celebra su centenario uno de los más emblemáticos comercios puntaltenses: Panificados Cuevas, ubicado en su tradicional local de la esquina de Humberto I y Rivadavia.

Camión repartidor de Panadería La Estrella, de la familia Cuevas. Década de 1930.

Su fundador fue don Marcelino Cuevas, inmigrante español, oriundo de la provincia de Logroño, quien arribó al país en 1906. En los primeros tiempos trabajó como alambrador en La Pampa, para trasladarse luego a Ingeniero White, donde terminó por instalar una panadería. Desde allí advirtió el progreso creciente de Punta Alta y se estableció en 1910. Al año siguiente contrajo enlace con doña Sebastiana Acera, también española, a la vez que comenzó a incursionar en la actividad panadera.

En ese año, 1910,  figura como socio de una panadería junto a los hermanos Del Río y en 1912 comenzó su sociedad con Ángel Villoría en la Panadería La Central.

Cuadra de la panadería de la familia Cuevas. década de 1930.

El negocio estaba ubicado en un principio en la Irigoyen 345 y posteriormente a partir de 1914 en Irigoyen y 25 de Mayo. Cuando la sociedad se disolvió en agosto de 1918, Villoria se quedó en el local y Cuevas, en mayo de 1919, se instaló en forma independiente, inaugurando la panadería « La Estrella », en un amplio local de la calle Irigoyen Nº 252. «Esta panadería ha abierto sus puertas recientemente, pero esta circunstancia no ha impedido de que se viera favorecida de inmediato por buena clientela. […]Los elementos que se utilizan para la elaboración del pan y galleta reunen (sic) las condiciones necesarias, para ofrecer un buen producto, y así lo reconocen los clientes de la casa», afirmaba en sus páginas el Álbum de Punta Alta en aquellos tiempos.

Carro de reparto de Panadería La Estrella, de la familia Cuevas, 1937.

Toda la familia colaboraba en el negocio. Su esposa atendía a la clientela y sus cinco hijos, Emilio, Eduardo, Rosalía, Alberto y Celina, desde muy pequeños se habían ido involucrando en los asuntos de la panadería, ya sea desempeñándose en el mostrador, en el caso de las chicas, o ayudando en la elaboración de los productos y el reparto de los pedidos. Al respecto, Emilio Cuevas (h), nieto de don Marcelino, rescata los recuerdos de su padre: «En Punta Alta, en una época el reparto era a domicilio […] Se repartía en carro. Ya se tenía la clientela fija, así como antiguamente se repartía la leche, casa por casa, el pan también. Me contaba mi padre que ya se tenían las familias y en una libreta se iba anotando lo que consumía y a fin de mes se les hacía la cuenta» Y luego agrega: «En la zona del castillo era todo médano, entonces se llegaba con el carro hasta donde se podía y después había que seguir a pie; o acá cerca, en el centro, cuando se inundaba, había que andar con los carros en el barro. Pero se hacía, porque el pan había que entregarlo todos los días».

Fachada de la panadería La Estrella, en Humberto I al 300. Década de 1930.

En 1924 se inició la construcción del amplio local en Humberto 674(según la vieja numeración, actualmente sería al 300), propiedad de José Turi y que  « La Estrella » ocuparía en 1928.

En 1938 « La Estrella » se trasladó a la esquina de 25 de Mayo y Urquiza, donde don Marcelino mandó construir el primer edificio propio de la familia pero lamentablemente, a fines de ese mismo año falleció, por lo que doña Sebastiana debió hacerse cargo del negocio, junto con sus hijos y una docena de empleados. Con esfuerzo, lograron mantener en alto el prestigio conseguido a través del tiempo y El Regional en 1944, a propósito de las bodas de plata de « La Estrella » afirmaba: «Es hoy la panadería La Estrella un establecimiento que ocupa un sitio de vanguardia entre sus similares en la zona. A la calidad de los productos que expenden se une el trato afable y respetuoso de los propietarios. […] Sus instalaciones modernas aseguran el máximo de higiene en la elaboración, cosa que tiene bien presente el público y su numerosa clientela».

Sr. Marcelino Cuevas, circa 1920.

Con los años, los hermanos Emilio y Eduardo comenzaron a regentear la panadería, la cual logró conquistar un lugar destacado en el medio. Se caracterizaba por la extensa variedad de productos, especialmente destinados a las cantinas y los buques de la Base Naval, los cuales debían aprovisionarse para las prolongadas navegaciones: «Siempre la panadería se destacó por dedicarse a elaborar más variedad de productos que pan. En una época, en los años 40, se hacía tanta cantidad y variedad de productos de elaboración para la Base que no se fabricaba pan; se compraba a otra panadería de Punta Alta. La panadería prácticamente trabajaba las 24 horas para proveer a la Base», cuenta Emilio Cuevas (h).

En los años 70 Emilio se independizó de « La Estrella », que quedó en manos de su hermano Eduardo, e instaló en forma independiente la panadería «Cuevas», en un local propio ubicado en Brown Nº 1545. Junto a él se desempeñaba su esposa Nelly y su hijo Emilio, quien se hizo cargo del negocio por completo en 1980, luego de haber fallecido don Emilio.

Tradicional esquina de Humberto I y Rivadavia, donde pude observarse el edificio actual de la Panadería Cuevas. Década de 1940.

No obstante, nueve años después adquirió el viejo inmueble ubicado en la esquina de Humberto I y Rivadavia (donde originalmente funcionó el Banco Nación) e inauguró «Panificados Cuevas», una fábrica modelo de productos panificados, mientras que el local de calle Brown se destinó a alquiler, así como también el inmueble ubicado en 25 de Mayo y Urquiza.

En la actualidad, sus hijos Luciano Emilio y Julián también se sumaron al negocio, por lo que ya son cuatro las generaciones dedicadas a la actividad. Por ello «Panificados Cuevas», con sus modernas maquinarias y sus renovadas elaboraciones es, sin dudas, una orgullosa heredera de toda una tradición familiar.

 

 Fuentes:

  • Álbum de Punta Alta, edit. Nueva Época; Punta Alta; 1919.
  • Entrevista a Emilio Marcelino Cuevas; 9 de agosto de 2004.
  • Entrevista a Nelly de Las Heras viuda de Cuevas; 11 de agosto de 2004.
  • El Regional; septiembre de 1944.
  • Guía Auber, Bahía Blanca, 1917.
  • Guía Colósimo, Bahía Blanca, 1910.
  • Guía Ducós, Bahía Blanca, 1913, 1914 y 1917.
  • Nueva Época, agosto de 1918.
Panadería Cuevas, 100 años de historia.

6 pensamientos en “Panadería Cuevas, 100 años de historia.

  • mayo 21, 2019 a las 9:17 pm
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    Siendo parte de esa familia (hijo de Rosalía) es casi imposible expresar con palabras la cantidad de recuerdos que me traen esos relatos. La cuadra, el horno gigantesco, el olor a la levadurA, la crema pastelera que preparaba mi tío Eduardo en su cocina; los recuerdos de mi mamá sobre la panadería, mi abuelita; en fin toda mi infancia❤

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  • mayo 21, 2019 a las 11:11 pm
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    Amo ser puntaltense y reconocer la trayectoria de este comercio que hacen importante a mi ciudad Mil Felicidades y continúen haciendo historia!!!!

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  • mayo 22, 2019 a las 1:59 pm
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    Excelente nota y reconocimiento a toda una Familia que siempre apuesta por Punta Alta
    Felicitaciones al Archivo Histórico por traernos temas muy buenos para los Puntaltenses.
    Gracias !!!

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  • mayo 22, 2019 a las 4:41 pm
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    Felicitaciones a la Familia Cuevas por tan digna trayectoria que es orgullo para Punta Alta, cuatro generaciones que testimonian el reconocimiento del trabajo de cada día.
    Excelente nota del Archivo Histórico. Gracias a todos!

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