Ciertamente a cualquiera que pase por la plaza Belgrano, no puede dejar de llamarle la atención no solo el tamaño sino también el significado de lo que se quiso realizar. Alrededor de él se tejieron leyendas infundadas, como la que dice que, visto desde arriba, el monumento dibuja una bandera: basta ver el Google Earth para derribar ese mito. Sin embargo, su lectura es sencilla: el busto de Manuel Belgrano rodeado por los paños estilizados de la bandera argentina. En estas páginas se contará la historia de este monumento y del anterior, conocido de los viejos puntaltenses y cuya memoria está en las fotos blanco y negro y en los recuerdos de quienes lo conocieron.

Vista aerea de la Plaza Belgrano, circa 1999.

Este año es propicio, ya que el gobierno nacional, a través del Decreto 02/2020, publicado en el Boletín Oficial el 3 de enero, determinó el año 2020 como el “Año del General Manuel Belgrano”. El motivo: se conmemoran los 250 años de su nacimiento y los 200 de su muerte. En la norma se destaca la actuación pública del abogado, economista y militar, como una de las figuras fundamentales del proceso que condujo a la independencia de nuestro país.

 

Vista aerea de la Plaza Belgrano, circa 1999.
Postal color de la década del ´60.

Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano, nació en Buenos Aires el 3 de junio de 1770. Recibido de abogado en 1793, fue designado secretario del Consulado en Buenos Aires, desde donde fomentó la educación y la capacitación de las personas para que aprendieran oficios. Durante las invasiones inglesas, actuó con valentía en la defensa de Buenos Aires, y a partir de allí tomó parte activa en los movimientos preparatorios de la Revolución de 1810.  Fue nombrado general para iniciar la campaña libertadora en el Paraguay. En su trascurso creó la bandera el 27 de febrero de 1812. En el Norte encabezó el éxodo del pueblo jujeño y logró grandes victorias en Tucumán y Salta. En 1816 participó activamente en el Congreso de Tucumán.  Belgrano murió en la pobreza, el 20 de junio de 1820 en la ciudad que lo vio nacer.

Como militar, aunque no fue su formación, supo sobreponerse a las adversidades y sus triunfos en Salta y Tucumán impidieron que las tropas realistas se dirigiesen a Buenos Aires y sofocaran lo que era el último reducto de libertad continental.

En su faz de economista, entendió como ninguno la realidad social, cultural y económica existente en su patria. En sus Memorias al virrey, redactadas en el Consulado de Buenos Aires, presentó un verdadero programa de desarrollo económico, integrando regiones y sus distintas actividades económicas; es considerado por muchos estudiosos como el precursor del pensamiento económico nacional.

 

Antiguo monumento al General Manuel Belgrano.

Monumento al General Belgrano, década del ´60.

En junio de 1934, Humberto Flores Fernández, en ese entonces secretario de la Biblioteca Popular Juan Bautista Alberdi, presenta por escrito, ante dicha institución y ante la Sociedad Pro Educación Industrial, un proyecto para la erección de un monumento al General Belgrano. Dentro de sus fundamentos decía:

“Si presento este proyecto, susceptible de correcciones, es porque considero una ignominia, un atentado, por decir así, a la patria, que un pueblo de la importancia de Punta Alta, formado al calor de nuestra Primera Región Naval, no tenga en su plaza pública un monumento a alguno de nuestros próceres gracias a los cuales hoy tenemos una patria generosa y rica como grande. Y repito que considero una afrenta que, los 25 de mayo, 9 de julio u otras fiestas patrias el pueblo tenga que exteriorizar sus manifestaciones al pie de un árbol o en la esquina de un café; que no haya, en nuestra plaza, el rostro perpetuado en el bronce, de alguno de aquellos que, sin egoísmo sacrificaron todo, incluso sus vidas, para darnos una nación orgullo de las Américas. (…) Al pensar en Belgrano para este monumento es porque la plaza lleva su nombre y es mérito a su obra ya sea como militar o como civil. Bástame recordar que fue el creador de nuestra bandera (…)” [1]

Bono Suscripción emitido por la Comisión Pro Monumento.

Ambas instituciones de inmediato se pusieron en contacto para la concreción del proyecto, que consistió en formar una comisión ejecutiva integrada por representantes de la Base Naval, de la Biblioteca Popular Juan Bautista Alberdi y la Sociedad Pro Educación Industrial. Tuvo la misión de recaudar los gastos que demandaría la construcción del monumento a través de suscripciones populares, escolares y donaciones que pudieran hacer autoridades nacionales, provinciales o municipales.

La Comisión Ejecutiva Pro Monumento al General Manuel Belgrano quedó integrada de la siguiente manera: Presidente, Capitán de Navío Osvaldo Repetto; secretario, Humberto Flores Fernández; tesorero, Ramón Casanova y vocales, el Teniente de Navío Juvenal Muñoz, Benito Marcalain y Enrique Donato, quien era concejal.

Para evitar excesivos gastos se dispuso que el monumento fuera sencillo. Consistiría en un busto fundido en bronce sobre un basamento de granito.

Monumento al Gral Belgrano, diario La Prensa, 2 de julio de 1948.

El trabajo de la comisión comenzó con una suscripción pro monumento con un valor mínimo de 10 centavos, que abarcaba tanto a instituciones como a vecinos en general. En febrero de 1935 se aprobaron los planos del pedestal, y se inició la fundición del busto en los talleres del Arsenal. Se decidió por una cuestión de costos no colocar piedra fundamental.

Ante la falta de recursos, Enrique Donato, presenta en el Honorable Concejo Deliberante de Bahía Blanca[2], un proyecto para que se autorice a la Comisión Pro Monumento al General Belgrano la erección del monumento en el centro de la plaza y la solicitud de una contribución para ese fin. Es así como la Municipalidad de Bahía Blanca destina dos mil pesos, $1100 para el monumento y los $900 restantes, para la colocación de veredas circundantes al monumento.

Programa de actos a ejecutarse por la inauguración del Monumento, 9 de julio de 1935. Suspendido por el mal tiempo y reprogramado.

Ya para fines de mayo los trabajos estaban en marcha. La marmolería de Antonio Grillo, de Bahía Blanca, había comenzado con la construcción del pedestal de granito en color negro. La mampostería a cargo del constructor Manuel Muradás y los trabajos de veredas y niveles por empleados municipales bajo la dirección del ingeniero Guillermo Martín de la empresa Marseillán. Los 11,60 metros de cadena encargadas al taller de herrería de Luis Arias y su pintura negra a Ringhetti y San Miguel. La obra sería entregada a la Comisión el 30 de junio, para ser inaugurada el 9 de julio en los actos por el 119 aniversario de la Independencia.

El diario La Nueva Provincia del 2 de julio de 1935 describía la obra de la siguiente manera “El monumento, cuyos planos confeccionó el inteligente profesional ingeniero Guillermo Martín, es de líneas modernas, con tres escalones en su parte inferior, de la que se eleva una pirámide truncada en cuya base superior se asienta la estatua del prócer. Todo el basamento es de granito de Noruega, pulido en los talleres de Antonio Grillo de esta ciudad. El modelo de la esfinge fue hecho en el Arsenal de Guerra de la Capital Federal y fundido en bronce en los talleres de Puerto Belgrano que están bajo la dependencia inmediata del ingeniero de la armada Héctor Navarro. La mampostería está a cargo del constructor Manuel Muradas y toda la obra como acto de adhesión al homenaje que se tributa, realiza esa tarea ad honorem.”[3]

El 9 de julio por el mal tiempo el programa de actos organizado por la Comisión Popular de Festejos Patrios debió reprogramarse para los días 13 y 14.

El Presidente de la Comisión Pro Monumento al Gral Belgrano, Capitán de Navío Don Osvaldo Repetto, haciendo uso de la palabra. Arriba, el Director de la Escuela Industrial, Sr. Calixto Barbieri. Revista Punta Alta, Nº 34, 29-7-1935.

Es así como el día 13, a las 15.00 hs una columna integrada por la Comisión Pro Monumento, autoridades civiles y militares, delegaciones de sociedades y centros cada uno con sus estandartes, pueblo y demás invitados, partieron en caravana desde la Sociedad de Educación Pro Industrial, por la calle Humberto I hasta llegar a Irigoyen y de allí hasta la plaza. Dio inicio el acto con el descubrimiento del monumento al General Manuel Belgrano, el que se encontraba cubierto con una gran bandera nacional, por parte del Jefe de la Primera Región Naval, Capitán de Navío Julio Carranza, en representación del Presidente de la Nación general Agustín Justo. En tanto la banda, entre aplausos, ejecutaba una diana y se dispararon una salva de bombas.

Las autoridades y miembros de la Comisión una vez ocupado el palco, comenzaron los discursos a través de un altavoz para que la inmensa cantidad de concurrentes pudieran escuchar desde gran distancia.  Fueron oradores el Presidente de la Comisión Pro monumento capitán Repetto quien hizo entrega del Monumento al municipio en nombre de dicha comisión, los siguió en uso de la palabra el Intendente del Partido de Bahía Blanca, felicitando a los miembros de la comisión y a todas las personas que contribuyeron a la realización de las obras. Luego pronunciaron unas palabras el señor concejal Enrique Donato y el director de la Escuela Industrial Calixto Barbieri.

Monumento al General Belgrano, Gran Album de Punta Alta, 1941.

Terminada la ceremonia, las tropas, cuerpo de boy scouts y bomberos se retiraron a sus respectivos cuarteles desfilando por calle Irigoyen, siendo saludados con grandes aplausos por los concurrentes apostados en las veredas.

La jornada allí no terminó ya que luego de un lunch popular realizado en el bar La Marina, la comitiva y público en general se dirigieron nuevamente a la plaza para admirar la iluminación especial que se le había dado al monumento, acompañando para la ocasión con la iluminación y engalanamiento de las calles Humberto desde Rosales hasta Irigoyen y desde ésta hasta Brown.

Terminada la jornada la Comisión Pro Monumento al General Belgrano aún no había terminado su misión, ya que lo recaudado no llegaba a cubrir todos los gastos ocasionados.  El balance arrojó un déficit de $ 662,05 a saldar con el marmolero, Antonio Grillo.

Tapa de la Revista Punta Alta Nº 34 del 29 de julio de 1935.

Se realizaron una serie de veladas cinematográficas y nuevas suscripciones que redujeron un poco el monto.  Recién en el año 1940 se logra dar por concluida la deuda por iniciativa del periódico local El Regional. En una publicación del día 7 de septiembre de 1940, el periódico plantea la necesidad de saldar dicha deuda, y que la misma debía correr por parte de todo el vecindario.

“El acreedor está en condiciones de entablar juicio para el cobro de los documentos que obran en su poder y llegando a extremos, quienes cargarían con todo el peso de la deuda serían los que han comprometido solidariamente su firma. Pero entendemos que el busto del prócer es patrimonio de todo el pueblo y por lo tanto debe ser el vecindario quien cumpla con los compromisos contraídos.”[4]

Es por ello que El Regional inició una suscripción para poder llegar a recaudar el dinero faltante, $ 434. Una vez recolectada la suma, le fue entregada a Grillo. Éste tuvo un gesto enaltecedor: devolvió   los $ 25 donados por la Biblioteca Popular Alberdi, como sugerencia del mismo periódico, por ser integrante de la Comisión pro monumento y una entidad cultural necesitada de recursos económicos.

 

Un nuevo monumento.

Monumento a Belgrano, La Nueva Provincia, 20 de junio de 1977.

Los años fueron deteriorando el monumento que, hacia mediados de la década del 70 ya no lucía como antaño. Durante la intendencia de Guillermo García (1976-82) entre los trabajos de embellecimiento de la plaza Belgrano (pintura de los juegos, construcción de los baños y nuevos canteros), se construyó un nuevo monumento que cambiaría por completo la fisonomía del paseo público principal de la ciudad.

La idea original era restaurar el viejo monumento, pero el estado en que se encontraba hacía muy difícil su puesta en valor.  Por eso el arquitecto Héctor Chevalier, quien se desempeñaba en la oficina de Paseos Públicos y Forestación, proyectó su nuevo diseño, que debía responder al nuevo estándar de la ciudad, más desarrollada, con una dimensión más importante y que pudiera ser ejecutado en escasos meses por la misma municipalidad con un bajo costo tanto en materiales como mano de obra.

La nueva simbología se basó en un Belgrano rodeado por los paños de la bandera, hecho en un material permanente como el hormigón. En la cima del monumento, a una altura de 12 metros, estaría representada la punta alta, accidente geográfico que da nombre a nuestra ciudad.  Se conservaría el busto original, pero ubicado con otra orientación: ya no miraría hacia calle Brown antigua entrada principal de la plaza, sino hacia el mástil que se hallaba ubicado en la esquina de Murature y Rivadavia frente al edificio municipal.

Postal color de la década del ´80.

La construcción logró efectuarse en tres meses y medio, logrando a través de la técnica de construcción de paraboloides hiperbólicos, sensaciones de volúmenes y movimiento, obteniendo ocho visuales distintas según los ángulos desde donde se los observe. Los empleados municipales estuvieron hasta último momento con los trabajos de revoque y colocación de azulejos celestes en los muros, que fueron removidos en la década del 90.

Finalmente, en los actos del 20 de junio de 1977 quedó inaugurado el nuevo monumento, conservando del anterior el busto de bronce del General Belgrano y la placa de bronce principal con el fondo de granito negro original cuya leyenda dice “Al paladín de la Independencia y creador del pabellón nacional General M. Belgrano. Homenaje de Punta Alta y Puerto Belgrano. 9 de julio de 1935.” A esta se le adosaron dos placas más conmemorando ese día de la nueva inauguración.

Estampilla Artística realizada para el Archivo por Roberto Hernández. 2011.

El acto fue encabezado por el intendente municipal Guillermo García acompañado por el subjefe de la Base Naval capitán de navío Enrique Schilling; en representación del V Cuerpo de Ejército los tenientes coroneles Jorge Martino y Adolfo Lapeña y representantes de las diversas instituciones de la ciudad.

Luego de la entonación del Himno Nacional, se procedió al descubrimiento de placas alusivas. En nombre de la comuna rosaleña lo hizo el intendente Guillermo García y Atilio Graff, y por la Liga de Comercio, Propiedad e Industria, Farid Rayes y Manuel Rubio.

En su discurso el intendente remarcó su agradecimiento a los precursores del antiguo monumento  “Estamos agradecidos y con gusto los hacemos y cuantas veces sea necesario, a quienes con sacrificio y todo amor, nuestros pioneros, soñaron con el homenaje al general Belgrano y ahora, al pasar los años, motivados por el progreso edilicio y cultural, hemos emprendido un nuevo emplazamiento al creador de nuestra bandera, pero a no dudar, con el mismo objetivo de aquellos que quisieron honrar su memoria”[5]

Al término de sus palabras habló la docente Margot Montero; la señora Ethel de Laforgia leyó una poesía del poeta puntaltense Pedro Soulé Tonelli y para darle un cierre al acto fue entonada la Marcha a la Bandera por el Coro del Instituto Canossiano.

Distintas generaciones añoran el monumento de su respectiva época. Unos, las cadenas usadas como hamacas; otros, el desafío de trepar los más alto posible por los muros de ese enorme macizo, sin resbalarse con los pequeños azulejos celestes. Los cierto es que sin duda desde ese 20 de junio de 1977 nuestra ciudad tiene un monumento único y singular en su plaza principal.

 

Por Prof. Romina Amarfil.

Fuentes:

Fuentes periodísticas

  • La Nueva Comuna, Punta Alta, años 1934-1935, en AHMPA.
  • El Regional, Punta Alta, años 1934, 1935, 1940 en AHMPA.
  • La Nueva Provincia, Bahía Blanca, años 1935, 1977 en Archivo La Nueva.

Fuentes Documentales

  • Documento n° 1-3170 Comisión Pro Monumento al Gral Belgrano en AHMPA.
  • Entrevista oral arq. Héctor Chevalier. Entrevista n° 55, 6 de octubre de 2000.

Citas:

[1] Comisión Pro Monumento al General Manuel Belgrano. Carta dirigida al presidente de la Biblioteca Popular Juan Bautista Alberdi, 23 de junio de 1934, firmada por J H Flores Fernández.

[2] Punta Alta, en ese entonces, dependía administrativamente de la ciudad de Bahía blanca, de cuyo partido formaba parte. El distrito se autonomiza el 12 de mayo de 1945, cuando se pusieron en funciones las autoridades del recientemente creado Partido de Coronel de Marina Leonardo Rosales.

[3] La Nueva Provincia, 2 de julio de 1935, p. 28.

[4] El Regional, 7 de septiembre de 1940, p. 6.

[5] La Nueva Provincia, 21 de junio de 1977.

Belgrano y sus monumentos en la plaza de Punta Alta.

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