Héctor Santos “Coco” Ilacqua con justicia es considerado el primer referente del motociclismo y del Speedway en Punta Alta. Era el menor de los cuatro hijos de don Santos Ilacqua y Magdalena Páez, habiendo nacido en Punta Alta en 1927. Y desde muy pequeño, además de ayudar en el negocio familiar de venta y reparación de bicicletas y motos, manifestó su pasión por estas últimas. En efecto, con tan sólo 11 años de edad comenzó a andar en una, muy pequeña, construida por Nicola Impollino, quien a lo largo de su trayectoria como corredor se convertiría en su mecánico como así también de sus hijos.
En competición hizo su debut en Punta Alta en junio de 1948. El circuito estaba ubicado en unos terrenos detrás del Club Tiro Federal, que a su vez era pista de entrenamiento y carrera, ya que lo rodeaba un alambre tejido en el que se colocaban bolsas para evitar que el público pudiera observar desde afuera y opte por abonar la entrada. No corrían en motos de competición, sino en motos standard de gran cilindrada como Norton o AJS. En palabras del propio Coco “el 16 de junio de 1948 corrí mi primera competencia en Punta Alta, con la AJS preparada por Impollino. Pocos días después corrí en Coronel Pringles, también con la AJS, y más tarde adquirí la Norton”[1]. Esta última moto se haría famosa con el nombre de “Coni”, palabra compuesta por las sílabas de Coco y Nico, indisoluble sociedad de Ilacqua con Impollino. Ya en sus comienzos corrió contra los grandes de la época, representando a la ciudad en competencias nacionales, como las “12 Horas de Motociclismo”, en Rafaela, e incluso llegó a ser designado por la Federación para correr en Chile, en representación de nuestro país. Corría el año 1952. En esos años solía correr en el autódromo de Buenos Aires, Córdoba y Mar del Plata, incluso en la categoría con sidecar.
Luego comenzó a correr Speedway, a bordo de una moto JAP, debutando en el Club Ferrocarril Oeste, en Buenos Aires, donde ya se realizaba el campeonato nocturno, lo cual resultó toda una novedad para Coco, ya que nunca había corrido en competencias nocturnas ni tampoco lo había hecho en ese tipo de motos.
En enero de 1955 el Speedway llegó a la zona, a Bahía Blanca más precisamente, disputándose el primer campeonato en la llamada “pista roja” del Club Liniers, en donde Coco Ilacqua tuvo una destacada participación. Logró ganar cuatro campeonatos en la vecina ciudad, en donde también participarían pilotos porteños. “Había un especial entusiasmo por correr. Una vez vine a competir enyesado para defender el campeonato”[2], lo cual llevó a que lo titulen “el Señor del Coraje” en la prensa local.
Años después las carreras de Speedway también llegaron a nuestra ciudad, trazándose las primeras pistas en Villa Arias, como así también en terrenos contiguos al Club Sporting. Ya era mediados de los años 60 y junto a Coco, comenzarían a participar sus hijos: Horacio, Oscar y Ruben. Para apoyar a la familia y solventar los gastos de los cuatro pilotos, de modo tal que puedan salir a la pista con motores competitivos, se conformó la Escudería “La bujía empastada”, integrada por Víctor Ceballos, Osvaldo Fernández, Luis Pieragostini y Jorge Izarra, entre otros. Realizaban rifas, cenas y todo tipo de actividades para recaudar fondos.
En 1986 el Coco finalmente se retiró, dejando atrás una destacada trayectoria, pues llegó a cosechar 160 trofeos, 5 campeonatos locales y un subcampeonato a nivel nacional en la categoría sidecar. Falleció el 21 de mayo de 2006, a los 79 años.
Horacio Ilacqua, el mayor de los hermanos, y contando con 15 años de edad, debutó en la pista roja del Club Liniers, en Bahía Blanca. Y junto a su padre y hermanos, representando a Punta Alta, pronto se convirtió en el protagonista principal de la rivalidad con Bahía Blanca, a partir de la pugna con Juan Carlos Curzio.
En Bahía Blanca se coronó campeón en 1969, 70, 71, 73 y 75. A la par, competía en Buenos Aires, en el campeonato argentino, donde tuvo el orgullo de ser el primer puntaltense en convertirse campeón argentino de speedway. Era el año 1972. Finalmente en 1982 se retiró de las competencias, tras sufrir un grave accidente que lo colocó al borde de la muerte. Tenía 34 años y una destacada trayectoria a sus espaldas.
Oscar Ilacqua, el hermano del medio, había nacido en 1951 y también supo escribir páginas importantes del speedway, pues no sólo compitió en los torneos locales sino que llegó a competir en Inglaterra, donde no pasó desapercibido. Fue el menos mediático de la familia, aunque hablaba arriba de la moto, con un estilo que lo diferenciaba de sus hermanos, mucho más cercano al que hoy se practica. Para los especialistas del speedway, Oscar fue el de mejor manejo; pensante y de muy buena muñeca en la conducción, sabía aprovechar los espacios vacíos y sacar ventajas. Falleció el 13 de noviembre de 2021, a los 70 años. El menor del clan, Ruben Ilacqua, había nacido el 2 de mayo de 1952. Habiendo heredado de su padre la pasión por las motos, supo representar muy bien en las carreras a Punta Alta. En sus primeros años, lo llamaban “el príncipe de las JAP”. Fue el último en dejar la actividad. Afectado por problemas de salud, falleció el 7 de julio de 2020, a los 68 años.
[1] La Nueva Provincia, suplemento Todo Deportes, idem.
[2] Ibidem.


